
En el marco de su visita a los Estados Unidos, el Papa se presentò en la ONU y advirtió contra los que socavan la autoridad este organismo. Pidió unidad en las crisis humanitarias y afirmó que la comunidad internacional tenía el derecho y el deber de intervenir en tales casos.
En este artìculo, me enfocarè al ènfasis que Benedicto expresò acerca de la universalidad de los derechos humanos: “Si los estados no son capaces de garantizar la protección de los más débiles, se ha de intervenir con los medios jurídicos previstos por la Carta de la Naciones Unidas”. Después de esa crítica velada a la guerra de Irak decidida por EU contra la voluntad de la ONU, resumió sus discursos en una frase de San Agustín:
“No hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti”
El discurso del papa Benedicto XVI ante la ONU, me llamò la atenciòn por mùltiples razones:
1.- De nuevo, el anàlisis de un campo emergente (Derechos humanos) se circunscribe al àmbito del debate Modernidad-Postmodernidad. La modernidad afirma a los universales, lo atemporal, lo eterno, la esencia. La postmodernidad, sin embargo, sostiene que todo es temporal, relativo, disperso.
2.- Mi posicionalidad intelectual es compleja. Soy postmoderna (pienso que todo -cualquier circunstancia- se analiza segùn el cristal con que se mire) fanàtica de Wittgenstein, el segundo, el emergido despuès del Tractatus y de la filosofìa analìtica: El Wittgenstein de los juegos de Lenguaje. Sin embargo, soy Catòlica de facto. ¿Asì o màs contradictoria? :)
Benedicto XVI me ha ubicado, de un plumazo, en lo que la Iglesia espera que un intelectual tenga en cuenta: La esencia del ser humano. Entre otras cosas, el Papa afirma:
- La Declaraciòn de los Derechos humanos de 1948 se basan en la Ley natural inscrita en el corazòn del hombre y presente en las diferentes culturas y civilizaciones. Arrancar los Derechos Humanos de este contexto significarìa restringir su àmbito y ceder a una concepción relativista, según la cual el sentido y la interpretación de los derechos podrían variar, negando su universalidad en nombre de los diferentes contextos culturales, políticos, sociales e incluso religiosos. Así pues, no se debe permitir que esta vasta variedad de puntos de vista oscurezca no sólo el hecho de que los derechos son universales, sino que también lo es la persona humana, sujeto de estos derechos.
- El Papa explica: Las ostras, en cuanto ostras, son ostras, han sido ostras y serán ostras; es decir, su naturaleza no cambia. Cuando dejen de ser ostras habrá cambiado su naturaleza. El hombre en cuanto hombre es hombre, y sus derechos y sus deberes dependen fundamentalmente de su naturaleza. Así pues, mientras sigamos siendo lo que somos nuestros derechos y obligaciones seguirán siendo los mismos.
- En la afirmaciòn siguiente, se concentra el debate MODERNIDAD-POSTMODERNIDAD, visiones acerca de esencias y universales:
No faltan quienes, en contra de de esto, argumentan que, a lo largo de la historia de la humanidad, muchos pueblos han practicado la poligamia, los sacrificios humanos, el infanticidio y otras tradiciones que a nosotros nos parecen reprobables, por lo cual deducen que no existe una ley natural objetiva.
Este "democrático argumento", que hace depender el bien y el mal de los usos y costumbres, puede ser refutado si consideramos que, si bien es innegable la existencia de aberraciones en diversas culturas, esto sólo significa que algunas culturas han sabido interpretar mejor que otras la naturaleza humana, y por lo tanto sus derechos y deberes. Hay también quienes quieren imponer como natural que los hombres y mujeres alteren su sexualidad; que los niños pierdan su
inocencia lo antes posible; que los padres no tengan autoridad sobre sus hijos; que los hijos cambien de padres con cada divorcio y nuevas uniones; que a toda unión se le equipare con el matrimonio; que la sexualidad se rija solamente por la ley del instinto; que no se respete la vida en el seno materno. Con esta desorientación de la dignidad del ser humano vamos a conseguir un proceso evolucionista inverso, de tal forma que los futuros simios sean descendientes de los hombres actuales.
Este discurso que el Papa pronunciò en la ONU ha hecho algo importante: Me ha puesto a pensar acerca de mi posicionamiento teòrico-epistemològico. Asumì la contradicciòn de ser Intelectual de Izquierda y Catòlica at the same time, como parte de la natural complejidad del ser, pero me parece mi postura esconde muchos fantasmas. Derridà estarà de acuerdo.
Por lo pronto...lo pensarè. Gracias Papa.
Por ùltimo, deseo comentar que en este viaje, observè a Benedicto XVI con otros ojos. No vì al frìo intelectual a cargo de la inquisiciòn del siglo XXI. Me sorprendiò cuando pidiò perdòn (nada de "disculpas"..."PERDON") a las vìctimas de los curas pederastas. Me emocionè hasta las làgrimas cuando dijo: “Mis palabras no son capaces de expresar el dolor y el daño infligido por esos abusos”...su calidez, empatìa para con las vìctimas y sensibilidad y elegancia para tratar el tema, hicieron -desde mi humilde punto de vista- un èxito la visita del Papa a EU. Recuerdo que cuando surgiò el humo blanco en el Vaticano y se pronunciò el "Habemus papa", Benedicto sufriò los ataques de la gente que -como yo, debo confesar- no evitò compararlo con Juan Pablo II. Craso error, nada que comparar, no hay ni habrà punto de comparaciòn. Si bien es cierto que el llamado "Herr profesor doktor" ò "pankerkardinal" no tiene el carisma de su antecesor, lo cierto es que a nivel intelectual està a la par que Wojtyla. Tengo sobre mi mesa de noche el ùltimo libro de Benedicto XVI: "Jesùs de Nazaret". He leìdo todos los de Juan Pablo II, como la enamorada que anhela conocer el corazòn de aquel que le prometiò el cielo, la luna y las estrellas a cambio de un poco de atenciòn.No he terminado de leer el libro, pero desde el inicio, Ratzinger se posiciona intelectualmente desde todos los àngulos posibles de anàlisis teològico, por lo que percibì una lìnea de acciòn continuada con su antecesor. Ambos tienen una lucha frontal contra el socialismo. Para Wojtyla, el Comunismo era un engaño mortal, para Ratzinguer: "la promesa del marxismo era que el desierto se convirtiera en pan, creían poder transformar las piedras en pan, pero han dado piedras en el puesto del pan".Para aquellos que consideren interesante este libro, en cuanto lo termine de leer, colgarè el post en este blog. En tanto, tengo que darle de cenar a mis hijas :) Bendiciones y besitos. Bye.
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